Dietas y estilos de vida saludables

Aunque en gran parte intento ceñirme a la objetividad a la hora de escribir los posts de este blog, quiero decir que para nada sigo un estilo de alimentación vegetariano. Me resulta, eso sí, muy curioso todo lo que conlleva, y admiro con profundidad a todo el mundo que es capaz de seguir una dieta así a diario, pues está claro que sus componentes no son lo más sabroso y apetecible del mundo; pero, aún así, ellos tienen la voluntad de seguir sus convicciones, en la creencia de que su vida será mucho más saludable si siguen este tipo de alimentación.

Bien, pues no hago uso del vegetarianismo, pero sí que abogo por un estilo de vida sana y saludable en todos sus niveles. Y realmente hay un montón de maneras de conseguirlo, aparte de la alimentación (aunque por supuesto esto es una de los aspectos más importantes para conseguirlo), y sólo con rascar un poco, podemos encontrarlas. Porque, por ejemplo, el ejercicio diario y constante es algo también imprescindible para disfrutar de calidad de vida, que no sólo nos hace perder peso y mejora nuestro físico por fuera, sino que también lo hace por dentro y sobre todo actúa sobre nuestra mente para proporcionarnos bienestar y satisfacción con nosotros mismos. ¿Lo has probado ya?

Si nos gustan las cosas exóticas y eres tan amante como yo de la cultura asiática, te señalo las terapias de meditación y de ayuno como algo a tener muy en cuenta. Realmente, en esa parte del mundo se tiende a llevar un estilo de alimentación vegetariano, más que nada porque es culturalmente lo que se acostumbra, y porque ha sido el tipo de dieta que han llevado durante siglos; sin embargo, han hecho del ayuno un arte, que les ayuda en cuerpo y mente y les da bienestar físico y satisfacción personal, lo que se dice un completo. Pero de lo que me gustaría hablar es de algo nuevo que he descubierto hace unos días, y que viene directamente del lejano y misterioso Tibet.

Y es que los cuencos tibetanos son unos artefactos que, realmente, me han sorprendido gratamente. Estos cuencos están hechos con una aleación de ocho metales de cobre y estaño con trazas de hierro, plomo, zinc, oro, plata y mercurio, y producen sonidos que invocan un profundo estado de relajación que naturalmente ayuda a uno a entrar en estado de meditación, siendo el objetivo final la iluminación. Son una ayuda por excelencia para meditar, y se pueden encontrar en altares budistas privados y en templos, monasterios y salas de meditación en todo el mundo. Además de su uso tradicional, los cuencos tibetanos se usan para la relajación profunda, la reducción del estrés, la curación holística, el reiki, el equilibrio de los chakras y la música del mundo. Muchas personas encuentran que la rica mezcla de armónicos que producen las campanas tienen un efecto directo sobre sus chakras.

Y es que reducir el estrés con los cuencos es posible, y también tienen muchos beneficios más. Los cuencos tibetanos se usan para la relajación profunda y la regeneración muscular, para aliviar el dolor en las articulaciones, los músculos y los hombros, para aliviar el dolor relacionado con la ciática, el sistema digestivo, los dolores de cabeza y las lesiones de migraña o columna vertebral, para mejorar circulación, liberar tensiones o bloqueos, para abrir el flujo de energía, eliminar las toxinas del cuerpo. Cuando nos relajamos con los sonidos de los cuencos tibetanos o el gong, nuestra concentración mejora y nuestras tensiones emocionales y bloqueos se alivianan. El sonido con sus vibraciones puede aliviar el dolor mental o emocional (baja autoestima, preocupaciones, miedo, ira, ansiedad, depresión, insomnio). Los cuencos cantores tibetanos y sus tonos únicos se utilizan para estabilizar la presión arterial, aliviar los problemas relacionados con el asma y renovar el funcionamiento de la glándula suprarrenal. para abrir y estabilizar los meridianos y mejorar las respuestas sinápticas en nuestro cerebro. 

¿Comprendes ahora por qué estos instrumentos orientales han conseguido atraer mi atención?

Vegetarianos, veganos y vida sana

Puede tratarse de una moda, de elegir un estilo de vida más sano y natural, o simplemente de intentar cambiar algunos hábitos alimenticios buscando algún resultado ulterior; pero como sea, el apuntarse al vegetarianismo o al veganismo está a la orden del día. Los veganos y los vegetarianos eligen no comer carne; sin embargo, el veganismo es más estricto y también prohíbe los productos lácteos, los huevos, la miel y cualquier otro artículo derivado de productos de origen animal, como el cuero y la seda. Tanto el veganismo como el vegetarianismo están creciendo en popularidad; pero por otro lado, algunas personas pueden encontrar las diferencias entre estas dos dietas un poco confusas, particularmente porque hay varias variaciones del vegetarianismo.

Según la Sociedad Vegetariana, los vegetarianos son personas que no comen los productos o subproductos de la matanza de animales. En general, estas personas no consumen: carne, como carne de ternera, cerdo y caza; aves de corral, como pollo, pavo y pato; pescados y mariscos; insectos; cuajo, gelatina y otros tipos de proteína animal; y caldo o grasas derivadas del sacrificio de animales. Sin embargo, muchos vegetarianos consumen subproductos que no implican la matanza de animales, como son los huevos, productos lácteos como leche, queso y yogur, y miel.

El vegetarianismo es generalmente menos estricto que el veganismo, por lo que hay varias variaciones bien conocidas de la dieta vegetariana:

  • Lacto-ovo-vegetariana: Las personas que siguen esta dieta evitan todo tipo de carne y pescado, pero consumen productos lácteos y huevos.
  • Lacto-vegetariana: Las personas que siguen esta dieta no comen carne, pescado o huevos, pero consumen productos lácteos.
  • Ovo-vegetariana: Las personas que siguen esta dieta no comen carne, pescado o productos lácteos, pero sí consumen huevos.
  • Pescetariana: Quienes siguen esta dieta evitan todas las carnes, excepto pescado y otros tipos de mariscos. Sin embargo, esto no cumple con la definición tradicional de vegetarianismo, y muchas personas se refieren a la dieta pescetariana como semi-vegetariana o flexible.

El veganismo es una forma más estricta de vegetarianismo; los veganos evitan consumir o usar productos o subproductos animales. La Vegan Society define el veganismo como «una forma de vida, que busca excluir, en la medida de lo posible y practicable, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales para la alimentación, vestimenta o cualquier otro propósito que cubra las necesidades de los humanos».

Los veganos evitan estrictamente el consumo de alimentos o bebidas que contengan los mismos productos que los vegetarianos. Los veganos estrictos también extienden estos principios más allá de su dieta e intentarán, cuando sea posible, evitar cualquier producto que implique directa o indirectamente el uso humano de animales, y pueden incluir artículos de cuero, lana, seda, cera de abejas.. que tiene grasas animales, productos de látex que contengan caseína (proteínas de la leche animales) y cosméticos y otros productos que sus fabricantes prueban en animales.

La investigación científica sugiere que las dietas vegetarianas y veganas pueden ofrecer varios beneficios para la salud; en un estudio del 2017 practicado a un grupo de personas con obesidad, se observó que su efectividad en el padecimiento de enfermedades relacionadas con la diabetes tipo 2, el corazón, problemas de hipertensión y los níveles de colesterol.

Sin embargo, es importante que los vegetarianos y veganos se aseguren de cumplir con todos sus requerimientos nutricionales. Por ejemplo, las plantas no contienen naturalmente vitamina B-12, por lo que los que sigan este tipo de alimentación pueden necesitar consumir alimentos fortificados o tomar suplementos dietéticos para obtener suficiente vitamina B-12. Buenas fuentes de hierro son los vegetales marinos, como el nori, los cereales fortificados para el desayuno, las legumbres, como los frijoles y las lentejas, las frutas secas, como los higos y el brócoli, entre otros; consumirlos con alimentos ricos en vitamina C, por ejemplo, cítricos o tomates, ayudará al cuerpo a absorber el hierro. La leche y el yogur son fuentes importantes de calcio. Los vegetarianos que evitan los productos lácteos pueden obtener calcio del tofu, la leche de soja fortificada, las verduras de hoja verde y los higos secos.